jueves, 28 de junio de 2012

Que no te amarguen la vida por Antonio Valdivia






Jueves, 28 de Junio de 2012

La vida existe a pesar de los políticos y de más bichos indeseables.  Tras unos días de descanso, de salir de esta rueda viciada del acontecer diario en la permanente crisis, podemos aprovechar para descender a lo pequeño, a lo que no pueden quitarnos estos parásitos.
En Cádiz, ciudad castigada con un paro inexplicable, el día a día transcurre con calma y haciendo chiste de los males que padecemos.  ¿De qué se vive en esta “tacita de plata”?.  Siempre que paso unos días en mi tierra, la pregunta me asalta una y otra vez.  A todas horas las gentes anda en la calle, tomando el sol, fumando un cigarro apoyado en una esquina,  paseando a la orilla del mar o simplemente consumiendo un infinito café sentado en las terrazas mientras las horas pasan a otro ritmo.
En Cádiz el mundo y sus problemas toman otra dimensión, otras perspectivas que a uno lo le quitan el humor y las ganas de vivir.  Es verdad que los problemas están ahí, que los jóvenes han de salir de su tierra, como en todas partes, que solamente trabajan los funcionarios y otros poquitos más, que el comercio pequeño prácticamente ha desaparecido, que los jóvenes que aún siguen allí son los Erasmus y los que aún no han terminado sus estudios.
Más de tres mil años de historia, y varias culturas mezcladas, han hecho maravillas en estas gentes serenas y sabias que ven pasar la vida sin grandes preocupaciones y aspavientos.  Y así, apoyados en las balaustradas de la Caleta o de la Alameda Apodaca, con la mirada perdida en el azul horizonte pasan los días.
Ahora que me reincorporo a mi rutina cotidiana me doy cuenta de que en todas partes de los medios de comunicación, siempre son los mismos los que aparecen.  En todas las tertulias políticas de  todas las televisiones, aparecen los mismos comentaristas y “analistas” políticos.  Y lo curioso es que pasan de una cadena a otra desde las seis de la mañana a las cero horas del día siguiente.  Es, en definitiva, otra casta monopolizada por unos pocos, que ponen a parir a la otra casta, la política y sindicalista.
Pero lo más curioso es que en el terreno del cine o de las producciones televisadas, ocurre exactamente igual.  Resulta aburrido, tedioso, cansino, ver y oír siempre, y en todas partes, a los mismos.  Esto nos da una idea lo pobre de nuestra sociedad.  No hay lugar para los nuevos, para oportunidades en cualquier aspecto de la sociedad española.
Me decía un amigo escritor y bueno, que no puede publicar sus novelas porque los agentes le dicen que su nombre no era conocido.  ¿Y cómo va a ser conocido si no me publicáis?.  Y es que se quiere siempre jugar a “caballo ganador”.  Nadie quiere arriesgar nada.  Al final, mi amigo publica en sus humildes blogs para los que le siguen.
Si trasladamos esta situación al terreno político, vemos que todo está cerrado a unos pocos organizados como castas herméticas y excluyentes.  Sea en lo político, social, artístico o en medios de comunicación, no hay manera de que veamos sangre nueva y fresca.
El medio, como solución, está en las redes, en los periódicos independientes, en los blogs personales y poco más.  O bien, como en Cádiz, vivir en lo cotidiano de la calle, del bar o en las plazas dónde se palpa el sentir y el padecer de nuestras vidas, mientras la luz y el tiempo transcurren a otros ritmos y con otras caras.  Y mientras, a la “prima”, que le vayan dando.

Esta Eurocopa #laGanamosTodos.


Esta Eurocopa la ganamos todos: Pídele a Casillas que la 'Roja' done sus primas a fines sociales


¡Ya estamos en la final! Italia, Alemania o España... ¿Quién ganará la Eurocopa? 
Yago quiere que en esta Eurocopa ganemos todos. Y como él, las casi 70.000 personas que habéis apoyado su petición para que la selección española done las primas a fines sociales. ¿Aún no has firmado? Firma y difunde la petición de Yago en Change.org
Yago quiere asegurarse de que los jugadores escuchan el grito de su afición. Por eso te invita a que hagas algo:Pídele tú directamente al capitán, Iker Casillas, que en esta Eurocopa ganemos todos
¿Cómo? Es fácil: 
Sube una foto en el grupo de Facebook que Yago ha creado: Haz que en la foto aparezcanuestro lema: #LaGanamosTodos.
¿Te animas a decirlo en un vídeo? Usa tu móvil, tu webcam o una simple cámara. Sé original y ¡grítale a Casillas que esta la ganamos todos! Puedes grabarlo directamente en la página de Facebook o en tu móvil y colgarlo en la página.
Iker, “San Iker”, es el representante del equipo. Y ha demostrado ser una persona comprometida: es embajador de Buena Voluntad de la ONU y cuenta con su propia fundación. Por eso él sabe bien toda la ayuda que se puede proporcionar con 7 millones de euros en fines sociales. De hecho, la selección de Italia ya se ha comprometido a donar las primas a los afectados por el último terremoto que han sufrido en su país. 
Si el capitán ve un mosaico de miles de seguidores pidiendo que su equipo done las primas a quien más lo necesita, los jugadores tendrán que escuchar la petición ciudadana.
Con tu empuje y su esfuerzo puedes conseguir que esta sea la Eurocopa de España entera.
El domingo, esta Eurocopa #laGanamosTodos.

miércoles, 27 de junio de 2012

EL INÚTIL DESPILFARRO DE LAS DUPLICIDADES ESTADO–CCAA



La falta de un modelo constitucional autonómico y el hecho de que la descentralización de España se haya hecho para contentar a los nacionalistas y a impulsos electorales de los barones territoriales de los partidos políticos han dado lugar a que resulte un Estado autonómico en el que proliferan las duplicidades o triplicidades, las redundancias y los excesos administrativos, porque se ha generalizado una mentalidad “autonómica” que consiste en asumir la mayor cantidad posible de competencias, porque a más competencias mayor poder, aunque sea necesario endeudarse para ejercer competencias adicionales.

Los políticos gobernantes de las entidades políticas territoriales, comunidades autónomas o ayuntamientos han procurado obtener la mayor cantidad posible de competencias, sin tener en cuenta si ello beneficiaba o no a los ciudadanos y tampoco si podían ejercerlas eficientemente, dados sus recursos disponibles. Finalmente las CCAA se han convertido en voraces mini-Estados que han intentado dotarse de una administración cuasi-estatal, desproporcionada y despilfarradora, en la que abundan las duplicidades
La concurrencia de administraciones superpuestas (estatal, autonómica, provincial y municipal) es causa de numerosas duplicidades y redundancias. El sistema autonómico existente sufre de falta de coordinación efectiva, que produce duplicidades en la actuación y en su coste, pues han multiplicado por 17 los órganos y entidades de la Administración: 17 Parlamentos, 17 Gobiernos autonómicos, 17 Defensores del Pueblo, 17 Tribunales de Cuentas, 17 Agencias de Protección de Datos, 17 Institutos Meteorológicos, 17 Institutos de Estadística, 17 TVs públicas (algunas de ellas con varios canales) y, en fin, 17 de todo, como un verdadero semi-Estado que se precie. ¡Ah!, y miles de empresas públicas y entes autonómicos; así como órganos representativos para mejorar las relaciones “internacionales”: embajadas y oficinas comerciales y de turismo en el extranjero, amén de oficinas de representación en Madrid y en otras capitales españolas. En 1999, el Gobierno vasco contaba con una única oficina en el exterior (Bruselas). Hoy en día, su red cuenta con ocho embajadas. En los últimos nueve años el País Vasco ha destinado 27,6 millones de euros a esta política. Lo mismo  ocurre también en Cataluña, que cuenta con delegaciones en Alemania, Reino Unido, Nueva York y Francia, para lo que se han destinado, en 2009, 25,9 millones de euros.

Actualmente el grado de descentralización del gasto público en las ruinosas CCAA es mayor en España que en cualquier Estado federal. UPyD estima en 40.000 millones de euros el despilfarro existente como “gasto excesivo”, por la existencia de duplicidades y redundancias. Por mi parte, yo creo que esa estimación se queda corta, y que la verdadera cifra de gasto innecesario por duplicidades sería de unos 50.000 millones. En todo caso, dicha cifra es muy considerable, teniendo en cuenta que, en 2011, las CCAA costaron 86.333 millones de euros, solo en personal y gastos corrientes.

Además, hay que tener en cuenta que, en marzo de 2011, los empleados públicos en las CCAA eran 1.748.160, y que de ellos, solo algo menos de la mitad de esa cifra se explica por el traspaso de competencias. En dos años, en plena crisis económica, el empleo público en las Autonomías —que ha favorecido principalmente a militantes de los partidos y a otros enchufados— ha aumentado en 415.316 personas; en enero de 2009, los empleados públicos sólo eran 1.332.844. Ese aumento se debe a que las administraciones autonómicas han seguido creciendo en ese periodo para poder ocuparse bien de las duplicidades y de las redundancias existentes.

Ante estas cifras un observador extranjero, desconocedor de nuestro singular Estado de las Autonomías, deduciría que en España somos muy ricos, a la vista del aumento de empleados públicos y del coste de las lujosas CCAA, por gastos públicos necesarios y por duplicidades y redundancias. Pues ¡nada de eso! Lo que ocurre es que, los gobernantes autonómicos, si no hay consignación presupuestaria para un gasto importante para ellos, acuden inmediatamente a la deuda pública. Efectivamente, la pésima e irresponsable costumbre del endeudamiento se da tanto en las Comunidades gobernadas por el PSOE, como en las del PP y en la nacionalista Cataluña. Todos los partidos políticos tienen el mismo vicio: gastar por encima de lo presupuestado y de las posibilidades. ¡Si al menos lo gastaran bien! Pero, ¡no!: las cuentas de las CC.AA. son escandalosas porque, muchas veces, muestran inútiles despilfarros. ¡Claro!, parece que el dinero que gastan no es de nadie, ni siquiera de los contribuyentes.

El problema es de base. Las CCAA llevan años presupuestando por debajo de lo que gastan en la Sanidad —entre un 15 a 20% menos, según los expertos— y esa diferencia continúa acumulándose. La Infra-financiación es el principal problema que aducen la mayoría de las comunidades cuando se les menciona la deuda. Lo que no dicen es que esa Infra-financiación se debe a que la prestación de servicios sanitarios es, por economías de escala, por lo menos un 20 % más caro si lo gestionan 17 CCAA que si lo hace directamente la administración del Estado.

Por ello, como demostraron S. Alcelay e Y. Gómez, en un artículo publicado en ABC el 2 de abril de 2012, “las Autonomías han doblado el gasto en Sanidad y educación en diez años”. Desde luego, ello no se debe a que han duplicado los servicios sanitarios en diez años, sino al mayor coste de la Sanidad y de la Educación, si la prestan 17 CCAA en vez del Estado, y también a la existencia de duplicidades y redundancias.

En definitiva, lo que resulta indudable es que nuestro modelo autonómico es muy ruinoso para los ciudadanos, que sufren los recortes sociales, los copagos y los aumentos de impuestos que son necesarios para reducir la asfixia financiera de las CCAA, que ellas mismas han provocado con sus despilfarros, sus duplicidades y su excesivo endeudamiento.

Pero, ¿existe alguna manera de eliminar las duplicidades Estado-CCAA? Por supuesto que sí; hay varias formas de eliminarlas. La primera, tan obvia como radical, es eliminar las Autonomías, aunque ello tropieza con dos obstáculos enormes: uno, porque la autonomía territorial es un derecho reconocido en la Constitución española y para eliminarla es preciso modificar profundamente la Constitución; otro, porque los partidos mayoritarios y los nacionalistas prefieren mantener las actuales CCAA en vez de refundar el Estado, ya que las Autonomías son una fuente de poder y de puestos de trabajo para la clase política y para los militantes de los partidos políticos. En efecto, las CCAA mantienen a legiones de políticos y de enchufados.

Para eliminar las costosas duplicidades Estado-CCAA hay que proceder por fases. Lo más urgente es revisar la distribución de competencias entre el Estado y las CCAA, porque aunque el modelo previsto en los artículos 148 y 149 de la CE es asumible, la aplicación abusiva de lo previsto en el artículo 150.2, referente a la posibilidad de transferir a las comunidades autónomas facultades de competencia exclusiva del Estado, ha vaciado la Administración del Estado, que actualmente realiza sólo el 21 % del gasto público, por lo que se ha convertido en una administración residual. Por lo tanto, el Estado debe reasumir las competencias exclusivas que le corresponden constitucionalmente, evitando la mayoría de las duplicidades y redundancias existentes. Todos los españoles, independientemente del lugar en que habiten, deben obtener los servicios sociales con un nivel de calidad similar, pero ya sabemos que ciertas comunidades autónomas, como Cataluña, aplican prioritariamente los recortes presupuestarios a la Sanidad y a otros servicios sociales en lugar de hacerlo en asuntos identitarios y en “adelgazar” la administración y las empresas públicas.

Además, es indispensable la aprobación de leyes orgánicas que normalicen las autonomías territoriales en un nivel semejante, para que todos los territorios autónomos establezcan techos competenciales.

Antes o después, deberemos entrar en razón y, sea para lograr el bien común o por imposición de Europa —tal vez tras una intervención o rescate de España— ante la insostenibilidad económica del “café para todos”, tendremos que conformarnos con el “café para unos pocos” o, incluso, con ningún café para ninguna comunidad territorial. En todo caso, el “café” autonómico debe ser no atractivo. Y el café se conseguirá cuando sea verdaderamente autofinanciable, es decir, solo con los impuestos de los habitantes de cada territorio autónomo, en vez de ser financiado por el Estado; o sea, por el resto de los españoles, como ahora. ¡Ah!, y cuando digo autofinanciación de la autonomía, quiero decir que sea suficiente para pagar también las amortizaciones y los intereses de la deuda pública de cada comunidad autónoma. Y el “café” se conseguirá asimismo cuando las competencias autonómicas sean pocas, tasadas y no ampliables con transferencias de competencias exclusivas del Estado. En fin, el “café” autonómico será amargo si deja de ser el chollo que es actualmente para los nacionalistas, incluso electoralmente, y pasa a ser un mal negocio. Y, por supuesto, a la comunidad territorial que no le guste esa autonomía, siempre podrá renunciar a ella, para ser igual que las otras comunidades de régimen común. ¡Se trata de dejar de privilegiar las Autonomías!

Por supuesto, los partidos mayoritarios y los nacionalistas persistirán en su actitud de no modificar las Autonomías, aunque saben que conllevan costosas duplicidades y ruinosos despilfarros. ¿Qué podemos hacer entonces los ciudadanos para que PP y PSOE se avengan a eliminar las duplicidades Estado-CCAA, y a reformar profundamente las Autonomías? Pues sencillamente luchar democráticamente contra ellos hasta que cambien de actitud sobre este asunto, lo que exige llevar a cabo, entre otras cosas, lo siguiente:
  • Influir en la opinión pública mediante campañas para que sean conscientes de que deben desaparecer esas costosas duplicidades, reformando el Estado de las Autonomías.
  • Pedir la celebración de un Referéndum sobre duplicidades Estado-CCAA.
  • Exigir la devolución al Estado de las competencias de Sanidad, Educación y Justicia, así como de otras que se estimen convenientes para evitar duplicidades y redundancias.
  • Votar solo a partidos políticos que propugnen la eliminación de esas duplicidades mediante la reforma del Estado de las Autonomías; o, incluso, la eliminación de las CCAA, tras la necesaria reforma de la Constitución.
 © JOAQUÍN  JAVALOYS (Junio 2012)

domingo, 24 de junio de 2012

El carnicero que sabía demasiado, mi vecino con camiseta verde y Rajoy, el falso nueve de la selección

22 JUNIO 2012   MANUEL ARTERO RUEDA

El maestro del solomillo me lo repite cada mañana cuando le saludo en el mercado. “Aquí en mi carnicería no se habla ni de la prima, ni del rescate, ni de la crisis”. Pero hoy, a continuación, de recitarme el lema, y reírnos los dos,  en voz baja, entre confidente y espía, me susurra que nunca pensó que eso de los mercados le iba a afectar tan de cerca. Así que a punto de enlazar una conversación sobre la selección española de fútbol, me callo oportunamente y le dejo seguir. Eduardo, así se llama, continúa: - Ya me conoce y sabe usted que soy tranquilo, pero comienzo a sentirme indignado y “cabreao”, ¿Sabe por qué? Porque yo hago mis deberes, pago mis impuestos, acabo de invertir en un frigorífico nuevo, he dado de alta a la rumana que va a mi casa un día a la semana y he descubierto que los políticos no hacen los suyos. Y eso no puede ser. Estamos en mano de unos inútiles. ¿Y sabe usted? Cada vez son más los que viven bien a mi costa y no hacen bien su trabajo.-
Yo  le cuento a propósito mis sensaciones con el liberado sindical que tengo de vecino, porque le recuerdo saliendo de su casa con la camiseta verde camino de la manifestación de ayer. Mi vecino tiene silla  o sillón en la central de Lope de Vega, galones de liberado, y se presenta hasta en la panadería con su carnet político pegado a la frente.  Habla de la educación y construye sus argumentos desde la caída del muro de Berlin,  pero lo que no soporto es que deja la basura todas las noches en el quicio de su puerta porque a partir de las nueve dice que “no tiene fuerza para bajarla hasta el cubo, por su entrega a la calidad de la enseñanza y su dura lucha cotidiana contra Esperanza Aguirre que le consume”. ¿Significa esto no hacer bien su trabajo, al menos el comunitario?
Pues sí, ¿Pero cree usted que a su vecino le respetarán los de la manifestación cuando chille con el altavoz  sus mensajes? Sí, me imagino que sí, le contesto. Bueno pues eso es lo que le quiero decir. Puede ser que su vecino haga bien su trabajo sindical y político. ¿Pero qué pasa con Rajoy?  que ya va por el mundo con cara de cordero degollado, como un púgil noqueao. ¿Es que no se da cuenta que necesitamos un capitán en el equipo? No hace bien su trabajo.  Se ha convertido en el falso nueve de la selección: Un problema. Con la que está cayendo tiene que hablar en el parlamento en el debate de la nación. Es su altavoz.
Es usted un genio le digo. ¿Y qué va a ser me contesta?  Pues hoy….

sábado, 23 de junio de 2012

Europa, ¿solución o problema?

Por Joaquín Javaloys

Joaquín Javaloys es
 Economista del Estado y
 autor de El Ocaso de las
Autonomías.



Agobiados por la situación económica y financiera de sus países, Rajoy y otros líderes europeos dicen que “la solución es Europa, más Europa”, e impotentes piden que sea Europa la que  rescate de la crisis a los Estados que lo necesiten. Con esa actitud parece que quieren trasladar el problema a Europa. Pero ¿puede y quiere Europa rescatar a los hipotecados países mediterráneos llamados despectivamente PIGS?.


Actualmente una Europa imperfecta y mezquina interviene a España: es la Europa de los tecnócratas y de los mercaderes, que es solamente una Unión Económica entre diversos países europeos.  Efectivamente, tras la segunda guerra mundial algunos estadistas europeos: el francés Schuman, el alemán Adenauer y el italiano De Gasperi, crearon el Mercado Común del carbón y del acero, que se extendía a sus tres países y al Benelux: Bélgica, Holanda y Luxemburgo. Su intención era la de poner en común intereses industriales y comerciales para beneficio mutuo y para evitar que en el futuro sus Estados quisieran enfrentarse en otra guerra fratricida.
El Mercado Común europeo era dinámico porque se preveía aumentar más adelante los bienes y servicios que iban a circular sin aranceles por el territorio comunitario, así como la instauración progresiva de la libertad de circulación de capitales y de personas. A largo plazo, dichos tres “padres” de Europa aspiraban a la unión económica, política y militar de los seis países fundadores del Mercado Común y de otros europeos, para lo que debían instaurarse órganos de gobierno supranacionales, hasta que por fin se fundasen los Estados Unidos de Europa. Sin embargo, los recelos nacionales hicieron imposible avanzar en la unidad militar y obstaculizaron el desarrollo de la circulación de personas por el territorio comunitario. Solamente la libertad de circulación de capitales avanzó sin cortapisas.
A pesar de las sucesivas ampliaciones de la Unión Económica europea, que cuenta ya con 27 Estados miembros, su órgano ejecutivo superior sigue siendo el Consejo integrado por los primeros ministros de cada nación que se reúnen periódicamente para examinar los asuntos que les presenta la Comisión, que está excesivamente burocratizada. Las decisiones importantes del Consejo han de ser tomadas por unanimidad, lo que ralentiza su toma de decisiones, pues entre los 27 Estados que integran la Unión hay diversidad de criterio sobre cada asunto. Desde luego se echa en falta un Gobierno de la Unión que sea supranacional, con plena capacidad para obligar a los Estados miembros, que suelen tener visiones nacionales o nacionalistas –e incluso antieuropeas- en lugar de continentales europeas. Por su parte, el Parlamento posee todavía pocas facultades legislativas.  El déficit político de la Unión repercute negativamente en la toma de decisiones, que suelen adoptarse tarde y mal, por intentar una búsqueda de consenso entre los países miembros en el seno del Consejo. No existe, por tanto, una verdadera Unión política europea porque no hay un proyecto político común, ni siquiera a nivel confederal. Además, se trata de una Unión Económica incompleta pues no incluye la fiscal y bancaria.
Lo que sí que existe es un Banco Central europeo encargado de una cierta política monetaria y del euro, la moneda común de muchos miembros –no todos- de la Unión que todavía no posee la plenitud de funciones de un Banco central emisor pues, entre otras carencias, no es prestamista de última instancia, lo que se echa mucho en falta en épocas de crisis como la actual.
En definitiva, la construcción de Europa está inacabada, aunque la fachada del  edificio aparezca completa. El fallo de Europa se encuentra en la ausencia de cimientos sólidos capaces de sostener el edificio europeo cuando llegan grandes movimientos sísmicos en los mercados financieros o de bienes y servicios o en la economía global. Más aún, la imperfecta Unión Económica europea tiene más de zona de libre cambio que de verdadera unión económica pues carece de estructura política y, por supuesto, de un sustrato ideológico, como pudiera ser una cultura común o unas creencias semejantes. Para ser miembro de la Unión lo único indispensable es la pertenencia de sus heterogéneos Estados al espacio territorial denominado Europa.
La Unión Económica europea tiene principalmente una finalidad económica, si bien avanza poco a poco en una cierta coordinación política, que es  necesaria para llegar a ser una potencia económica capaz de competir ventajosamente a nivel universal. Esa Unión Económica es la Europa de los tecnócratas y los mercaderes, queno coincide con el proyecto de Unión política en que habría de terminar siendo el proceso de integración que, comenzando por un Mercado Común, programaron los “padres” de Europa: Schuman, Adenauer y De Gasperi.
Ahora, en un mundo globalizado donde la economía real está sometida a las instituciones financieras internacionales o multinacionales que poseen unos capitales que circulan libremente por casi todo el mundo, los países miembros de la Unión europea dependen de la financiación global y no están suficientemente protegidos y amparados por instituciones y organizaciones financieras europeas como el propio Banco Central Europeo (BCE), por lo que dependen excesivamente de los mercados financieros globales, lo que les hace especialmente vulnerables en la actual situación de crisis económica, pues cada país ha de defenderse individualmente, sin suficiente ayuda de la Unión Económica europea e incluso del BCE, a pesar de haber adoptado el euro como moneda en el país. Lo peor es que los dirigentes europeos –que no suelen ser elegidos democráticamente-, en muchos casos sirven mejor a los intereses de los poderes financieros globales, que a lo conveniente a los  ciudadanos de los diversos y heterogéneos Estados miembros, quienes no los eligen ni les pueden pedir rendición de cuentas.
Cuando los mercados financieros acosan dramáticamente a un país superendeudado, que tiene una prima de riesgo excesivamente elevada, el BCE no puede o no quiere ayudarlos en la medida necesaria, y acaban sucumbiendo a la voracidad especulativa hasta que se les rescata dándoles unos préstamos voluminosos que les obligan a amortizaciones y pagos de intereses que resultan muy onerosos precisamente cuando su situación económica es recesiva y los ingresos impositivos disminuyen sustancialmente, lo que provoca un circulo vicioso insoportable, como en el caso de Grecia, que la ha llevado a la conclusión de que tal vez sea peor el remedio llamado rescate que la enfermedad. Pero los países ricos de la Unión Económica europea obligan a los países hipotecados a aceptar tales rescates porque así los Bancos de esos Estados ricos pueden recuperar una parte o todos los créditos que concedieron a los países en quiebra pero rescatados.
Además, cuando lo único que hay que rescatar es el sistema financiero de un país, a sus Bancos, como ocurre ahora en España, la financiación se concede al Estado, pero no a los Bancos directamente; o sea, que aumenta la deuda soberana de España, y en principio son los ciudadanos españoles –no los Bancos en crisis- quienes han de asumir el coste de la financiación rescatadora, lo que llevan a cabo pagando más impuestos, soportando recortes sociales o haciendo copagos de algunos de los servicios sociales que reciben.
Cuando la crisis es muy intensa y prolongada no es uno sino que son varios los países que sucesivamente necesitan ser rescatados. Es lo que ha ocurrido en Europa: Grecia, Irlanda, Portugal, posiblemente España y, poco después, Italia. A medida que son rescatadas más naciones y, sobre todo, cuando se trata de enormes países como España o Italia, el sistema bancario europeo queda afectado gravemente y su moneda, el euro, entra en un proceso de depreciación, que afecta en Europa tanto a los Estados ricos como a los hipotecados. Entonces se pone en cuestión la existencia del euro como moneda común, por la inexistencia de una política económica, fiscal y bancaria común en toda la Unión Económica europea; quedando de manifiesto que la integración y el desarrollo de Europa se está realizando a diversas velocidades, ya que hay países cuya moneda es el euro, mientras que otros siguen con su propia moneda. Además, entre los países del euro hay diferencias sustanciales por el nivel de endeudamiento de cada país y su prima de riesgo. Obviamente la capacidad de endeudamiento y de realizar inversiones productivas no es igual para Alemania, que remunera su bono a 10 años con el 1 % de interés anual, que la de España al 7 %, o la de Portugal o Grecia, al 10-12 %. Con esas diferencias de tipos de interés para financiarse, la velocidad de europeización de Grecia o de España no puede ser la misma que la de Alemania. Por eso la Europa de diferentes velocidades es ya un hecho. En fin, la actual Europa economicista de los tecnócratas y de los mercaderes es insostenible y acabará estallando.
Al final de este proceso, ya no son los países hipotecados solamente los que necesitan ser rescatados, también lo es el propio sistema bancario europeo y hasta el euro tiene necesidad de ser defendido del acoso de los mercados.  Por ello, los europeos debemos plantearnos ya no solo la existencia sino también la conveniencia o no de ese ente geográfico-económico llamado Europa, que carece de un rumbo definido, donde ejercen el poder supremo los egoístas gobernantes de los Estados miembros con la cooperación de unos mediocres burócratas carentes de valores e, incluso, de ideas.
 En definitiva, la tarea que debería llevarse a cabo es la instauración de una verdadera Europa confederal, o sea, un espacio territorial con soberanía política y suficiencia económica para llevar a cabo un proyecto de vida colectiva atractivo, beneficioso y aceptable para sus habitantes y para sus Estados confederados. En esta tarea Europa tiene la ventaja de que, desde la Edad Media, posee una cultura común y unas creencias similares, al menos a nivel sociológico; porque existió entonces un líder carismático, Carlomagno, que supo descubrir e imponer un dinámico denominador común capaz de unir secularmente a todos los pueblos de Europa occidental. Actualmente Europa es un ente a la deriva, por lo que es preciso encontrar líderes políticos capaces de orientarnos hacia un sugestivo destino colectivo común que sea aceptado democráticamente creando una Europa política.
La instauración de una Europa confederal es muy factible. No se trata de una quimera: es suficiente con que unas próximas elecciones al Parlamento europeo sean constituyentes y que los diputados electos elaboren una Constitución que instituya Europa como una Confederación de Estados confederados, similar a Suiza. En esa Constitución habrán de especificarse los órganos de gobierno de la Confederación europea, las competencias que corresponden a la Confederación y a los Estados confederados, la hoja de ruta para la transformación de la Unión Económica europea en esa Confederación y los requisitos que han de cumplir otros Estados europeos no pertenecientes a la Unión Económica europea que quieran integrarse en la Confederación.
Por supuesto la Confederación europea ha de fundamentarse en unos valores que serán un denominador común aceptable por la mayoría de los habitantes de la Europa confederal en referéndum popular. Esta es la cuestión básica que debe ser debatida desde ahora mismo por la sociedad civil europea y por sus entidades políticas o sociales. Para los cristianos esos valores son los que corresponden al cristianismo sociólogico que pervive en ciertos Estados europeos; para otros, la convivencia ciudadana debe basarse en la libertad, la igualdad y la fraternidad; para otros en el liberalismo político y económico; etc..
En fin, mientras que Europa no sea una entidad política soberana, confederal o no, los europeos seguiremos estando avasallados y explotados por los mercados financieros globales, por las grandes potencias y por los Estados más ricos dentro de la Unión Económica europea, que impiden la existencia de los eurobonos para financiar la deuda de todos los países de la Unión. Yo no sé si finalmente esta Europa problemática deberá ser rescatada o no; pero lo que sí tengo claro es que los europeos, ricos y pobres, del Norte o del Sur, queremos ser libres, independientes y capaces de ejercer plenamente nuestros derechos políticos, sociales y económicos en una sociedad culta, democrática y verdaderamente libre -por ser autosuficiente económicamente-, perteneciente a un Estado confederal llamado Europa, heredero y depositario de la secular civilización tradicional europea. Ésta es la Europa de los ciudadanos que tenemos que construir: los Estados Unidos de Europa.¡Ésta nueva Europa sí que sería la solución!.


http://www.diarioelaguijon.com/noticia/2733/El-Analisis-de-Fondo/Europa-solucion-o-problema?.html

jueves, 14 de junio de 2012

Tío Pepe no se va

DANIEL MARÍN ARRIBAS
Aunque finalmente quiten el emblemático cartel de la madrileña plaza de Sol, los usuarios podrán seguir viéndolo desde su iPhone.

77 son los años que el emblemático cartel de Tío Pepe ha estado iluminando plaza de Sol de Madrid y sus edificios. Ahora Apple quiere terminar con esta tradición arquitetónica que ha sobrevivido incluso a la Guerra Civil española.
Muchos ciudadanos han pedido públicamente que la empresa americana respete el cartel aunque en el interior del edificio desarrolle con normalidad su actividad comercial. En tan sólo un día 6.500 personas han apoyado esta petición virtual hecha a través deChange.org.
No obstante, si Apple terminara por no ceder ante la presión popular, Tío Pepe no se irá del todo de la plaza. La 'Agencia Neo' aprovechando las nuevas tecnologías ha desarrollado una aplicación para el iPhone con el nombre de 'Brilla Tío Pepe'. Mediante este software, los usuarios podrán ver el famoso cartel enfocando la cámara de su móvil en el lugar donde sus neones han brillado siempre.  

Atado a un piso‏


Reclama a Nova Galicia Banco que cancele la hipoteca de un afectado por infarto cerebral


Juan Carlos no ha tenido suerte. Primero se quedó sin su trabajo y poco después sufrió un infarto cerebral que lo ha dejado en silla de ruedas. Pero Juan Carlos no contaba con otra pesada losa: tenía una hipoteca sobre una vivienda en el último piso de un edificio sin ascensor contratada con Nova Galicia Banco. Y ahora no puede ni habitarla ni pagarlaNova Galicia Banco se niega a aceptar su devolución para cancelar la hipoteca. Por eso su hermano ha creado una petición pidiendo que acepten la entrega de la vivienda como pago de la deuda. Fírmala ya.
Juan Carlos solo quiere dar su vivienda a Nova Galicia Banco para poder rehacer su vida. Pero la entidad dice que el piso ha bajado de valor, y que si cancelan la hipoteca y se quedan con el piso Juan Carlos tendría que pagar la enorme deuda restante. Su hermano se niega a aceptar que Juan Carlos se quede sin el piso después de pagar religiosamente durante casi 5 años, y encima con una deuda millonaria y una invalidez de por vida. Firma ahora la petición que su hermano ha creado para pedir  a los responsables de la oficina de Novagalicia Banco que acepten la vivienda y no exijan deudas adicionales a Juan Carlos.
Nova Galicia Banco ha firmado un Código de Buenas Prácticas Bancarias que debería ser aplicado a casos humanos de estas características. No dejes que este banco se olvide de la importancia de aplicar este código: tu firma y la de otros muchos servirá para recordar a esta entidad lo importante de actuar conforme a la ética.
Por eso el hermano de Juan Carlos te pide que firmes esta petición reclamando que Nova Galicia Banco acepte la dación en pago de la vivienda de su hermano.
Estas situaciones injustas son vividas por miles de familias de nuestro país todos los días, pero gracias a las acciones de personas como el hermano de Juan Carlos y a tu ayuda poco a poco hay más entidades bancarias que aceptan la dación en pago para familias y personas en situaciones especialmente desfavorecidas y con riesgo de exclusión social.
Ayuda a Juan Carlos firmando esta petición y podrás evitar que lo condenen de por vida.
Muchas gracias,
Fabio y el equipo de Change.org