lunes, 17 de septiembre de 2012

El alcalde de Chicago quiere que los tribunales acaben con la huelga educativa

Miembros del sindicato de profesores de Chicago, ayer. | Reuters
Miembros del sindicato de profesores de Chicago, ayer. | Reuters


El conflicto generado por la huelga de profesores en Chicago se enquista y podría tener un final judicial. Tras una semana sin clases, el alcalde y hasta hace poco mano derecha de Obama, Rahm Emanuel ha anunciado que buscará conseguir un mandato judicial para que los más de 29.000 maestros de la educación pública vuelvan al trabajo cuanto antes.

"No me quedaré esperando mientras los niños de Chicago están sin clase por culpa de una disputa interna en un sindicato. Esta era una huelga de decisión y ahora hay un retraso en la decisión que afecta a nuestros hijos", ha declarado Emanuel en un comunicado.

El alcalde ha informado que el Ayuntamiento trabaja con el consejo de escuelas públicas de Chicago para conseguir un mandato judicial que ponga fin "inmediatamente" al conflicto y los alumnos puedan volver a clase. El demócrata ha definido que esta huelga como "ilegal" porque la ley del estado considera que no se puede llevar a cabo una acción sindical continuada en materia educativa y porque "pone en peligro la salud y la seguridad de nuestros hijos", en palabras de Emanuel.

La huelga, que se inició el pasado 10 de septiembre, afecta a 350.000 alumnos de guarderías, educación básica y secundaria en la tercera ciudad de EEUU con más estudiantes.

Si nada cambia en las próximas horas, las aulas seguirán vacias tras decidir anoche la asamblea del gremio docente que necesitaba más tiempo para estudiar el convenio colectivo pactado con las autoridades educativas y anunciar que la huelga se prolongará 48 horas más, hasta el miércoles.

La presidenta del Sindicato de Maestros de Chicago (CTU), Karen Lewis, informó este domingo, después de tres horas de reunión entre los 700 miembros del consejo de delegados, que éstos necesitaban más tiempo para "digerir los detalles" del contrato que se acordó el pasado viernes con las autoridades. "Nuestros miembros no están felices y desconfían. Quieren estar seguros de si todavía podemos conseguir algo más y no quieren apresurar su decisión", agregó.

El pasado viernes, los maestros alcanzaron un principio de acuerdo con las autoridades locales que permitió anunciar el fin de la primera huelga en el sistema de educación pública de esta ciudad en 25 años.

El origen del conflicto está en el nuevo contrato que el que fuera jefe de Gabinete de la Administración Obama quiere imponer a los profesores de la educación público. El nuevo acuerdo que podría desbloquear la situación contempla un contrato de tres años con opción de renovación a cuatro años y aumentos salariales del 3% en el primer año.

En los polémicos temas de la evaluación del rendimiento de los maestros y recontratación de despedidos, se reducirían los estándares que podrían conducir al despido del docente que no rinda, y se volvería a contratar solamente a quienes tengan las mejores calificaciones.

1 comentario:

C.S.Peinado dijo...

Pues no se hasta que punto sería eso positivo en España, porque lo que tenemos es una huelga política clarísima que se resolvería reduciendo las aportaciones a las CCAA en materia de educación y sanidad, reduciendo personal no académico y potenciando una unidad de acción... Lo que se dice lo normal en un país civilizado.

Un saludazo.